El cempasúchil y su logística

La flor de cempasúchil es el emblema indiscutible del Día de Muertos en México. Cada año despliega una ola de demanda que se traduce en ingresos millonarios: por ejemplo, en 2021 la CDMX anticipó una derrama de 100 millones de pesos por la venta de unos 2.8 millones de flores. Para 2022 se estimó una cosecha nacional de 27 millones de plantas (≈20,245 toneladas) de cempasúchil. Los principales estados productores son la Ciudad de México, Puebla, Tlaxcala, Hidalgo y San Luis Potosí, y en Xochimilco solo se aportan alrededor de 5 millones de esas plantas. Esta inmensa oferta local complementa un comercio interno que se concentra en ofrendas, florerías y altares familiares.

Además del volumen nacional, la producción ha crecido exponencialmente en los últimos años. En 2023, solo los productores de Xochimilco alcanzaron 5,086,220 plantas cultivadas, cifra récord para la Ciudad de México. Morelos, por su parte, también figura entre los estados destacados: en 2019 registró 23 hectáreas sembradas que rindieron 221.3 toneladas de cempasúchil, ubicándose en el octavo lugar nacional. Guerrero, Oaxaca y otras entidades del centro-sur de México aportan cantidades significativas cada temporada. Estos datos ilustran la magnitud de la logística necesaria: millones de estas flores anaranjadas viajan desde viveros y campos a lo largo del país.

Transporte refrigerado y distribución nacional

Debido a que el cempasúchil se comercializa como flor cortada o en maceta, su transporte exige cadena de frío estricta. Inmediatamente después de la cosecha, los tallos se envían a cuartos fríos a temperaturas entre 8 y 10 °C, donde se mantienen unas horas antes de la salida. Las unidades de transporte están equipadas con sistemas de flujo de aire y tanques de Diesel independientes o conexión eléctrica (stand-by) para sostener la temperatura durante trayectos largos. Típicamente las flores se acomodan en palets de madera: un camión tráiler puede transportar hasta 40 palets de cempasúchil, mientras que vehículos más pequeños (3–3.5 toneladas) llevan de 6 a 8 palets. Para evitar daños, es indispensable mantener una humedad relativa muy alta (>95 %) y una temperatura cercana al punto de congelación, de modo que la flor conserve su frescura. En resumen, cada etapa del traslado –desde la carga en campo hasta la entrega en mercado– requiere unidades refrigeradas modernas y controles de temperatura muy precisos para evitar pérdidas.

Retos logísticos: velocidad y coordinación

La temporalidad de la flor de muertos obliga a una logística de alta velocidad. Los envíos deben cubrir en días largos caminos nacionales para llegar justo a tiempo a tiendas y mercados. De hecho, con la cadena de frío adecuada “se puede mover este tipo de flores en cuestión de días”, según expertos. Además, es necesario coordinar con centros mayoristas y minoristas: por ejemplo, muchas cargas se agotan en la Central de Abasto de CDMX, donde floreros y comerciantes venden flores al por mayor. La exigencia de entregar “en el tiempo justo” es clave –como destaca The Logistics World, las tecnologías refrigeradas modernas permiten que los productos lleguen en las condiciones requeridas a pesar de la demanda extrema–. Plataformas logísticas y coordinadores de carga optimizan rutas y conectan transportistas con mercancías de gran volumen, asegurando entregas puntuales en estas semanas pico. En suma, cada viaje de cempasúchil implica planificación milimétrica: rutas optimizadas, choferes especializados y un monitoreo constante para sortear cierres de calles, tráfico o imprevistos climáticos.

Comercio internacional y exportaciones

Aunque la mayor parte de la flor de cempasúchil se consume en México, existe un creciente mercado internacional ligado a nuestras comunidades en el extranjero. Se calcula que entre el 80% y 90% de la producción nacional se destina al mercado interno, y solo el resto se dirige a exportaciones, principalmente a Estados Unidos y Canadá. Estas flores naranjas cubren altares de mexicanos emigrados y atraen compradores locales en las zonas fronterizas. No obstante, México no es el principal exportador mundial del cempasúchil: según la SAGARPA, China concentra el 75% de la producción global, seguido de India (20%) y Perú (5%). En ese escenario, las exportaciones formales mexicanas son modestas. Aun así, los productores nacionales han batido récords recientes: por ejemplo, en 2024 la venta de cempasúchil generó alrededor de 11.5 millones de dólares para los horticultores locales. Para facilitar estos envíos internacionales, las flores salen por vía aérea y terrestre con vuelos y trámites aduanales especiales. Cabe mencionar que la Aduana de EE. UU. prohíbe el ingreso de flores completas (con raíces o tierra) por los pasos fronterizos, por lo que las exportaciones deben cumplir estrictos requisitos fitosanitarios. En general, la incursión del cempasúchil mexicano en el comercio global aún es incipiente, pero crece año con año gracias a la demanda de nuestras tradiciones fuera de fronteras.

El rol de los operadores logísticos especializados

Ante la intensidad de estos movimientos estacionales, los operadores logísticos juegan un papel crucial. Empresas como Newtral México pueden coordinar rutas nacionales e internacionales, ofreciendo flotas refrigeradas especializadas, monitoreo en tiempo real y gestión aduanera. Gracias a estos servicios integrales, los productores no deben preocuparse por la complejidad técnica del transporte: basta con empaquetar las flores y confiar en que se mantendrán frescas hasta el destino. La industria del transporte refrigerado brinda soluciones tecnológicas cada vez más avanzadas que garantizan la entrega “en el tiempo justo”.