China continúa siendo el principal centro manufacturero del mundo y uno de los motores más importantes del comercio internacional. Sin embargo, durante las últimas semanas, importadores y exportadores han enfrentado un escenario particularmente complejo: un incremento en los costos logísticos provocado por una combinación de fenómenos meteorológicos, congestión portuaria, capacidad limitada y presiones propias de la temporada alta de embarques.
A diferencia de otros periodos donde el aumento de tarifas responde principalmente a la demanda, en 2026 el mercado chino enfrenta una situación más compleja. La sucesión de tifones que ha afectado la costa asiática está generando interrupciones recurrentes en algunos de los puertos más importantes del mundo, provocando retrasos operativos que continúan impactando las cadenas de suministro globales.
Una temporada de tifones que no da tregua
Durante julio y agosto, China ha enfrentado el impacto consecutivo de varios sistemas meteorológicos relevantes. El tifón Bavi afectó gravemente las operaciones en Shanghái, Ningbo y Qingdao, provocando cierres temporales, restricciones de navegación y una fuerte acumulación de embarcaciones en espera. Cuando los puertos comenzaban a recuperar la normalidad, nuevos sistemas tropicales continuaron afectando la región.
Posteriormente, el tifón Dolphin volvió a golpear la costa este china, obligando nuevamente a implementar suspensiones operativas en terminales de Shanghái y Ningbo-Zhoushan, además de restricciones en la navegación, transporte marítimo y operaciones terrestres relacionadas con la actividad portuaria. Esta secuencia de eventos ha impedido que la red logística asiática termine de recuperarse completamente, generando un efecto acumulativo que hoy se refleja en mayores costos y tiempos de tránsito más prolongados.
Shanghái y Ningbo: el epicentro de las afectaciones
Los puertos de Shanghái y Ningbo concentran una parte significativa del comercio marítimo mundial. Cualquier interrupción en estas terminales tiene repercusiones inmediatas sobre las cadenas de suministro internacionales. Durante el paso de Dolphin, los operadores portuarios suspendieron temporalmente operaciones de recepción y entrega de contenedores, obligando a numerosas embarcaciones a permanecer fondeadas mientras las condiciones climáticas mejoraban.
Las consecuencias fueron considerables. Más de 2.4 millones de TEU quedaron afectados por retrasos y alteraciones operativas, mientras cientos de embarcaciones se acumularon en espera de ingresar nuevamente a las terminales. Los tiempos promedio de espera aumentaron significativamente y algunos servicios comenzaron a registrar retrasos de varios días tanto en llegadas como en salidas.
¿Por qué los tifones aumentan los costos logísticos?
Cuando una tormenta obliga a cerrar un puerto, el impacto va mucho más allá de la suspensión temporal de operaciones. Los buques deben modificar rutas, permanecer en zonas de espera o retrasar sus arribos. Las navieras consumen más combustible, incrementan sus costos operativos y enfrentan dificultades para mantener la confiabilidad de sus itinerarios. Además, la acumulación de carga genera congestión en terminales, patios y centros logísticos asociados.
A medida que la congestión aumenta, también lo hacen los riesgos de rollovers, la escasez temporal de equipos y los ajustes de capacidad realizados por las líneas navieras para reorganizar sus servicios. Todo esto termina reflejándose en costos más altos para importadores y exportadores.
La temporada alta amplifica el problema
La situación climática coincide además con uno de los periodos de mayor actividad comercial del año. Durante el tercer trimestre, muchas empresas aceleran sus embarques para abastecer inventarios destinados a los meses de mayor consumo, especialmente en mercados de Norteamérica y Europa. Esta demanda adicional genera presión sobre el espacio disponible en los servicios marítimos y reduce aún más la flexibilidad operativa del mercado. Cuando una demanda elevada coincide con interrupciones portuarias y congestión, el resultado suele ser un incremento adicional en las tarifas y una menor disponibilidad de espacio para nuevas reservaciones.
El impacto para importadores y exportadores
Las empresas que dependen de proveedores asiáticos ya están comenzando a sentir los efectos de esta situación.
Entre las principales consecuencias destacan:
- Aumento en tarifas de transporte marítimo.
- Menor disponibilidad de espacio en buques.
- Retrasos en salidas y arribos.
- Ajustes de itinerarios por parte de las navieras.
- Congestión en puertos de origen.
- Posibles retrasos en cadenas de suministro internacionales.
Además, las repercusiones no permanecen únicamente en China. Los retrasos de embarcaciones en Shanghái o Ningbo terminan impactando rotaciones completas de servicios hacia América, Europa y otras regiones del mundo, generando efectos en cascada dentro de la logística global.
El incremento de los costos logísticos en China durante agosto de 2026 no responde a un único factor. La combinación de una intensa temporada de tifones, congestión portuaria acumulada, recuperación operativa lenta y alta demanda de transporte está generando una de las etapas más desafiantes para las cadenas de suministro internacionales en lo que va del año. Más que eventos aislados, fenómenos como Bavi y Dolphin demuestran cómo los riesgos climáticos se han convertido en un factor estratégico dentro del comercio internacional. Para importadores y exportadores, mantenerse informados y planificar con anticipación será clave para navegar con éxito un mercado cada vez más dinámico y volátil.
En Newtral México continuamos monitoreando las condiciones operativas de los principales puertos y corredores logísticos del mundo para ayudar a nuestros clientes a anticipar riesgos y optimizar sus operaciones de comercio internacional.



